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Bitácora Industrial

� Cheo Gómez


Petróleo

 

Está pesando mucho en los mercados petroleros el anuncio de aumento de producción en Estados Unidos, que aunque no se ha concretado, está provocando una reducción en sus compras a futuro. Es decir, no está produciendo más todavía, pero está comprando menos y eso es suficiente para tener un impacto importante en los mercados. Además, tiene los inventarios más altos de su historia, por encima de 400 millones de barriles, y eso tampoco ayuda para que los precios mejoren. El gobierno venezolano envió una misión diplomática a recorrer los países árabes, proponiendo una cumbre de mandatarios de las naciones productoras de crudo, para adoptar medidas que permitan mejorar los precios. Sin embargo, los expertos dicen que hay pocas posibilidades de que dicho encuentro se realice, y más difícil aún que se logre el objetivo de aprobar medidas que hagan subir los precios, porque tendrían que aprobar una nueva reducción de la producción mundial, para contrapesar el aumento de la producción de Estados Unidos y la que ya está implementando Irán.

 

La opinión general de esos expertos es que Rusia no va a aceptar nuevas reducciones, como también descartan que Trump abandone sus planes de aumentar la producción norteamericana y reducir las importaciones. La Opep informa que se ha alcanzado el 90 por ciento del recorte acordado, pero algunas agencias especializadas en petróleo están comenzando a señalar la posibilidad de que el acuerdo de reducción ya logró su cometido y no queda sino esperar que los mercados, por su propia dinámica, estabilicen los precios. El argumento de los expertos para considerar que esa cumbre petrolera es difícil que se concrete, es que los precios petroleros han tenido una evolución positiva en un año: El West Texas subió 41,4 por ciento, mientras que el Brent mejoró 67,4 por ciento; el barril Opep ganó 29 por ciento, de 40,76 a 52,67 dólares, y finalmente el barril de la cesta venezolana saltó de 24,71 dólares en enero de 2016, a 45,68 el viernes pasado, ganando más del 80 por ciento en el plazo de un año.

 

En suma, los precios salieron de la crisis de comienzos del año pasado y muchos expertos de la Opep creen que están en donde deben estar, por el libre juego de la oferta y la demanda. No luce probable que se haga esa cumbre mundial petrolera, porque además habría que determinar si la convoca Naciones Unidas, o la Opep, pero para ello habría que convencer a Arabia Saudita, cuyos voceros han dicho que el precio actual es bueno para ellos.

 

Los envases

 

La industria del envase para productos líquidos ha tenido que reinventarse, por el creciente nivel de exigencia de los consumidores en todo el mundo, en cuanto a higiene, calidad, seguridad y protección del medio ambiente. Estudios recientes de tendencias de marketing revelan que hasta hace unos años, el consumidor decidía qué producto comprar cuando estaba frente a los anaqueles, mientras hoy tiene acceso previo a toda la información que requiere para decidir su compra mucho antes de acudir al establecimiento comercial. Eso ha reducido la información que se incluye en las etiquetas de cada envase, que ahora se dirige principalmente a cumplir con los requisitos que exigen los gobiernos, en cuanto a cantidad de contenido, fecha de expiración, código de barra y su grado de protección ambiental. Son pocos los gobiernos que obligan a imprimir el precio en la etiqueta, aunque sí exigen que sea exhibido en el anaquel.

 

En general, el público mundial está prefiriendo ahora el envase flexible, sobre todo porque la edad promedio de los consumidores ha aumentado y con ello la frecuencia de roturas, tanto en los establecimientos como en el hogar. Otra exigencia de los consumidores es la facilidad para abrir el envase, preferiblemente sin necesidad de alguna herramienta. Se hicieron mediciones, colocando el mismo producto en envases flexibles y de vidrio, uno junto al otro, y casi el 70 por ciento de los consumidores de más de 30 años prefirieron el flexible.

 

Pero estas tendencias han castigado al medio ambiente, porque el material más utilizado para la fabricación de envases flexibles es el plástico hecho con derivados de los hidrocarburos. En los contenidos sólidos, no hay alternativa al envase duro, o semiduro, hecho generalmente de lámina de acero o aluminio. Está aumentando el uso de envase de cartón rígido protegido internamente con foil de aluminio, o plástico, que son más fáciles de abrir y con menos riesgo de accidentes. Según la Organización Mundial de Comercio, la industria de envases y embalajes está creciendo a un 3 por ciento interanual en todo el planeta. El material más usado en envases, en todo el mundo, es el plástico, con un 40 por ciento, seguido del vidrio con el 30, el metal con el 20 y finalmente cartón o papel, con el 10 por ciento.

 

Viene una pila para 10 años

 

Ya venían trabajando en el proyecto desde hace varios años, pero al final lograron inventar una batería recargable capaz de aguantar diez años, perdiendo sólo el 1 por ciento de su capacidad por cada 1.000 recargas. Por ahora se trata de un prototipo, pero su fabricación saldría más económica que las otras baterías recargables que no pasan de un año y son más costosas. Fue diseñada por científicos de la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la universidad de Harvard. La batería no es tóxica ni corrosiva porque está hecha con una combinación de moléculas orgánicas, disueltas en agua con ph neutro.

 

Las baterías actuales de litio no soportan más allá de 1.000 cargas y después de unos cientos recargas pierden mucha de su capacidad inicial y hay que estar recargándolas cada vez en menos tiempo. La otra ventaja es que es mucho más segura que las baterías actuales y se pueden almacenar por largo tiempo sin que generen corrosión alguna o haya peligro de explosión o incendio. Sus inventores señalan que una batería como esta permitiría alargar mucho la autonomía de los smartphones, porque su capacidad se mantendría casi intacta tras varios años de uso, mientras que las baterías actuales en poco tiempo pierden la mitad de su capacidad y hay que estar recargándolas varias veces al día.

 

La quínoa

 

Muy pocas personas han oído hablar de este grano, consumido hace miles de años por la civilización Inca y hoy por muchos pueblos andinos. Es una semilla parecida al maíz, de una planta del mismo nombre, capaz de crecer en suelos de alta salinidad, muy pobres en nutrientes, o a grandes alturas, en zonas en las que no es posible cultivar trigo, arroz o maíz. La quínoa contiene una sustancia tóxica y amarga llamada saponina, como la yuca, por lo que una vez molido tiene que ser lavado. Según un artículo publicado en la revista Nature, su valor nutritivo es muy superior a otros cereales, con alto contenido de proteínas, buen equilibrio de aminoácidos, no tiene gluten y contiene además un buen porcentaje de vitaminas y minerales.

 

En el futuro mediano puede convertirse en un importante alimento para los humanos, porque un grupo de científicos logró mapear el genoma de la quínoa, para aislar el gen que produce la saponina, y eliminarle el sabor amargo y la toxicidad. Su ventaja es que se puede cultivar en zonas en las que viven seres humanos pero no se pueden sembrar otras plantas alimenticias, como en Suramérica y algunas regiones de Asia. 




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