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Carolina Di Lucca: ejecutada por venganza

Fue asesinada en una falsa alcabala � Cortesa


El asesinato de Carolina Di Lucca conmocionó a todo el país en los meses de mayo y junio del año 2006, primero por la forma como fue perpetrada la ejecución de la joven –de un tiro en la nuca-, segundo porque ocurrió casi en simultáneo con los casos Faddoul y Sindoni, en los que las víctimas de secuestro también fueron ejecutadas a sangre fría.

 

Se profundizaba la sensación de que estamos desvalidos ante la inseguridad: si eso le pasa a la hija de un alto oficial de los cuerpos de seguridad, qué queda para los demás simples mortales.

 

El mismísimo presidente de la República, Hugo Chávez, expresó en uno de sus Aló Presidente, específicamente el Nº 258, transmitido desde Villa Bruzual, en el estado Portuguesa, su dolor por lo ocurrido.

 

Chávez pidió respeto por la vida  y expresó: “Estamos de luto desde el corazón por la muerte de Carolina Di Lucca”.

 

Suspendió la entrada musical del programa, que estaría a cargo de  Luis Lozada, El Cubirito. El presidente afirmó: “¿Con qué alma iba yo a empezar este programa con un arpa, con un cuatro y unas maracas? Les juro que tuve que tomarme unos diez minutos, porque me dieron una noticia que me partió el alma; por eso tuve que comenzar pidiendo a Dios por el respeto a la vida”.

 

Decomiso y secuestro

La cuenta final para Carolina Di Lucca habría empezado en noviembre de 2005, cuando su padre, el coronel Roberto Di Lucca, jefe de Estado Mayor del Teatro de Operaciones N5, coordinó el decomiso de casi 2.700 kilos de cocaína que habían sido localizados en la hacienda Los Apamates y que trasladaban 14 funcionarios de la División contra Drogas del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas del Cicpc.

 

En la mañana del 27 de mayo de 2006 le cobraron “la osadía” al coronel Di Lucca, cuando un grupo de hombres armados montó una falsa alcabala en las inmediaciones de la Piedra de la Virgen, en la sierra de Lema en la vía a la Gran Sabana.

 

Carolina se había mudado hacía poco tiempo a Puerto Cabello, luego de separarse de su violento esposo, Rafael López Álvarez,  y ese día se dirigía  a Santa Elena de Uairén a visitar a su papá.

 

Los sujetos, vestidos como militares, detuvieron la camioneta Ford Explorer, color blanco, propiedad de los Di Lucca, en la que además de Carolina viajaban su mamá, Yadelis Josefina Carvajal de Di Lucca y una joven que prestaba servicios como doméstica de la familia, identificada como Florinda Alonzo.

 

Despojaron a las damas de sus pertenencias y se llevaron a Carolina con ellos y dejaron libres a su madre y la doméstica.

 

Los secuestradores pidieron un rescate de 550 millones de bolívares, los cuales debían ser pagados con 100 millones en efectivo y cuatro kilos de oro.

 

Sicarios colombianos

Luego del secuestro se activó un operativo de búsqueda en el que participaron más de 500 hombres. Inicialmente se manejaron varias hipótesis: el simple lucro del hampa común, un secuestro por equivocación y por último, la que cobraría más fuerza: la venganza.

 

Rápidamente las autoridades empezaron a desmadejar la compleja trama detrás de la muerte de Carolina: en el secuestro y asesinato participó un grupo de sicarios colombianos –la mayoría ex guerrilleros- que habrían sido contratados por José Alejandro López Álvarez, alias Platanote, hermano del ex esposo de la joven, quien estaba presuntamente relacionado con el decomiso de las 2,7 toneladas de cocaína y habría tratado de vengarse del coronel Di Lucca.

 

Por el caso fueron detenidos y enviados a distintos centros de reclusión  Elkin Atehortúa Guarín, Carlos Atehortúa Álvarez, apodado Raúl Cholita Romero, Manuel Esteban Gómez, Claudia Marín y Dora Soto. 

 

El 11 de junio de 2006, presionados por las autoridades, Romero y Guzmán guiaron hasta donde estaba el cuerpo de Carolina, en un paraje del kilómetro 27 de la carretera nacional que conduce a Santa Elena, específicamente en la entrada del fundo La Lira del sector Santa Teresita.

 

El cuerpo estaba en posición fetal, envuelto en sábanas mugrientas. 

 

A pesar de que se pagó el rescate exigido para dejar libre a la joven la habían asesinado. 

 

Los forenses determinaron que Carolina había sido ejecutada de un disparo en la nuca y arrojada en la fosa poco después de consumado el secuestro.

 

Romero y Gómez se escaparon de la cárcel, el primero de ellos en una fuga masiva ocurrida en el Internado de Vista Hermosa y el otro del Centro Penitenciario de Oriente.

 

El evadido de Vista Hermosa, el ex guerrillero del ELN, Carlos Iván Atehortúa Álvarez fue detenido meses después en Colombia por el DAS.

 

En el juicio realizado en 2007 Elkin Atehortúa Guarín fue condenado a 30 años de cárcel, Claudia Marín a 9 años y 6 meses de prisión y Dora Soto resultó absuelta. 

 

El sexto implicado, Uber Albeiro Mejías Ramírez fue capturado el 30 de julio del 2009 en Táchira y remitido a Bolívar donde fue juzgado en junio de 2010 y recibió  una condena de 27 años de prisión. 

 

El 25 de junio de 2015, Mejías Ramírez se evadió junto a otro sujeto del área de máxima seguridad de la cárcel de El Dorado.

 

Nueve días después fueron abatidos  al hacer frente a una comisión de la Policía del estado Bolívar que tenía días rastreándolos en la vía a la población Él Choco, específicamente en el Fundo La Aurora, donde los evadidos se habían enconchado  en una barraca abandonada.

 

En agosto de 2013, otro de los implicados en el caso, Eddier Andrés Marín González, preso en el Internado Judicial de Vista Hermosa, admitió su participación en los hechos y fue condenado a 20 años de cárcel.

 

La entrega de Platanote

El 17 de octubre del 2008, luego de dos años y medio huyendo de la justicia, Platanote se entregó voluntariamente en la sede del Cicpc de Ciudad Bolívar.

 

De acuerdo con un relato escrito por el periodista Armando Arévalo, Platanote era un “narco pesado” encargado de traficar grandes cantidades de cocaína pero “problemas ligados a este delito habrían hecho que el hombre buscara protección del Estado venezolano, a pesar que podría pasar hasta 30 años tras las rejas, si es hallado culpable del cóctel de delitos por los que era buscado”.

 

El diario Últimas Noticias informó que el 29 de enero de 2009,  la policía estadounidense detuvo en Miami al ex esposo de Carolina,  Rafael López Álvarez, quien estaba solicitado en Interpol por los delitos de hurto genérico y violencia de género.

 

La familia Di Lucca abandonó el país luego que el coronel fuera designado agregado militar en la embajada venezolana en Guyana.




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