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Y si cambio?: Mereces ser feliz, si tus creencias te limitan, Cmbialas!

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Ya hemos visto que las creencias tienen el poder de influir en nuestras vidas de una forma tan determinante que la puede convertir en una vida plena de bendiciones y éxitos (al margen de las circunstancias) o pueden hundirnos en una profunda crisis personal y/o existencial. Para cambiar creencias necesitamos darnos cuenta que nos están haciendo daño y que ya no nos sirven para nuestro propósito de vida. Eso lo podemos lograr si nos hacemos conscientes de nuestros resultados, nuestros pensamientos y nuestros estados de ánimo.

 

Cambia tus creencias, cambia tu vida

 

Una creencia se instaura cuando se registran dos fenómenos: la intensidad emocional de la experiencia y la repetición de la misma. Cuando la experiencia ha sido intensa deja profundas huellas emocionales y mentales que influyen en la conducta y el comportamiento de la persona; y si se repite varias veces, termina convirtiéndose en una verdad indiscutible y en cierto modo comienzan a actuar como una profecía que se autocumple: “yo no puedo”/ “yo sí puedo”;  “yo no soy capaz”/ “Yo soy capaz”; “eso es muy difícil”; “eso no es posible”. De allí su carácter limitante o potenciador. Solemos decir que las creencias están conformadas por las experiencias y lo contrario también es verdad. Eso quiere decir que siempre podemos elegir qué, en qué o en quién creer. Por ejemplo, si hay algo en tu vida que está funcionando muy bien para ti y te gusta el resultado, entonces de seguro elegirás seguir actuando así y mantendrás tu creencia sobre esa forma de hacer las cosas.

 

Cuando estudiaba Hipnosis, nos hacían la pregunta: ¿Qué hace que una creencia se confirme? La respuesta siempre era la misma: que suceda. Por supuesto, cuando lo que creemos se cumple, confirmamos la creencia y nos hace sentir más seguros y con una sensación de certidumbre y certeza que sólo refuerza mantener la creencia. De allí la frase “te lo dije”, la cual es muy satisfactoria para quien la dice porque su creencia queda confirmada. Si esta creencia es  potenciadora, motivará a mantenerla. Si es limitante, profundizará las limitaciones que obstaculizan el alcance y logro de objetivos y metas.

 

Si queremos salir de creencias limitantes podemos elegir creencias potenciadoras y repetirlas hasta que estén instaladas en el cerebro. Así neutralizamos creencias negativas y las sustituimos por nuevas y poderosas creencias positivas.

 

Efectos de las creencias limitantes

 

Nunca antes habíamos sido testigos de los efectos que tienen las creencias limitantes. Podemos observarlos en lo que pasa en el país, lo que pasa en nuestras relaciones, en nuestra salud, en nuestras finanzas, en nuestros estudios o en nuestro trabajo. Cuando no se logra cambiar creencias limitantes, sus efectos son:

 

1. La desesperanza y la creencia de que no hay solución posible. Esta es una creencia sobre el resultado. Si dicho resultado es imposible ¿Para qué molestarse en hacer cambios?¿Para qué intentar curarse si eso no tiene cura?¿Para qué participar en actividades o hacer algo por el país, si nada va a cambiar? Observemos cómo estamos manejando la desesperanza y hagamos lo propio para transformar este hecho en nuestra vida de país y personal.

 

2. Una sensación de impotencia, perdiendo la fuerza para hacer algo diferente. Haciendo  la vida más frustrante. Surgen frases como: “Algunas personas se curan del cáncer, pero es porque ellas tienen dinero”; “Algunos tienen negocios prósperos, pero yo no soy capaz de eso” “Algunos cambian pero yo no puedo hacerlo”.

 

3. Una sensación de no ser suficiente y por ende de no merecimiento. Esta sensación surge por la tendencia a compararnos con los demás, a desconfiar de nosotros mismos, a generar juicios erróneos de nosotros y llenarnos de autocrítica: “Tal vez no merezco sanar. No he hecho nada para merecerlo” “Posiblemente lo pueda lograr, pero ¿lo merezco?; “Ellos si lo pueden lograr, son mejores que yo o mejores que nosotros”. Quien se siente así, creyendo que no merece algo bueno o que merece algo malo, no se esfuerza por conseguir cosas buenas o por cambiar aquello “malo” que le ocurre. Mientras que cuando alguien se cree merecedor de lo bueno, lo extraordinario y lo maravilloso de la vida lo busca con amor, entusiasmo, alegría, pasión y con la convicción de alcanzarlo.

 

¿Y tú que te mereces alcanzar?, comparte tu experiencia en yamipinto@gmail.com




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