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Usain Bolt: La leyenda viviente

El vaco que deja Bolt en el atletismo es gigante � AFP


Dichoso aquel que con apenas 29 años de edad pueda convertirse en una leyenda viviente del deporte mundial. Así de poderoso es Usain Bolt, el hombre más rápido del mundo, quien destronó récords, que para los especialistas, durarían aproximadamente un siglo vigentes, sobre todo el de los 200 metros.

 

Ya a los 21 años tenía el récord mundial de los 100 metros en su poder. El 31 de mayo de 2008, en un Grand Prix en Nueva York, el jamaiquino destronó la marca de su compatriota Asafa Powell, quien no solo fue rival sino mentor de Bolt, ya que fue el que lo invitó a entrenarse en el atletismo de forma seria en la etapa de su adolescencia.

 

Bolt, como ha demostrado ser su personalidad, se entrenaba cuando era adolescente pero solía escaparse a jugar al críquet o al baloncesto además de ir de fiesta en fiesta. El atleta de 1.96 metros se convirtió en el campeón junior más joven de la historia de los 200 metros apenas a los 15 años.

 

El jamaiquino nació en una familia relativamente pudiente. Su crecimiento sensacional y una alimentación alejada de la ideal le provocaron una desviación en la columna que fue tratada después de conocer el potencial de velocista que tenía. 

 

Su gran altura, poco frecuente para los velocistas, le hizo (y le hace todavía) salir lento de los tacos, pero su gran zancada, a una alta frecuencia pulveriza a los rivales después de los primeros 60 metros de carrera. 

 

No hizo caso

El entrenador de Bolt, Glen Mills, debido a esto, prefirió que se mantuviera alejado de los 100 y se mantuviera enfocado en los 200. El mundo ahora le agradece no haberle hecho caso a su entrenador. Después de esa competencia en Nueva York vinieron sus primeros Juegos Olímpicos, Beijing 2008 y el comienzo de su historia en la cita más importante del deporte.

 

La capacidad del carismático corredor quedó demostrada ante el mundo. Bajó sus 9.72 de Nueva York a 9.69 segundos y además se dio el lujo de bajar la intensidad y empezar a celebrar su triunfo antes de llegar a la meta.

 

Lo cumbre fue cuando Bolt corrió la final de los 200 metros en Beijing 2008. El histórico Michael Johnson dejó el récord mundial de la distancia en 19.32 en Atlanta 1996, una marca que parecía inalcanzable. El joven de Jamaica demostró que cualquier cosa que tenga que ver con velocidad para él no es imposible.

 

El cronómetro se paró en 19.30. Corrió a casi 40 kilómetros por hora. Todos quedaron perplejos en el maravilloso Estadio Olímpico de Beijing. Johnson había bajado un récord que había estado 17 años sin tocarse (19.72 segundos), mientras que Bolt lo olvidó apenas 12 años después.

 

No se conformaba con tener sus dos doradas individuales, sino que también formó parte del relevo 4x100. Era un trámite, Estados Unidos había quedado eliminado en semifinales y Jamaica tenía todo para ser el oro. Bolt corrió los terceros 100 metros y Powell el último prácticamente en soledad para imponer un récord mundial de 37,10 segundos.

 

Pulverizó todo

Desde Beijing 2008 Bolt ha sido el atleta más seguido por los aficionados y por las marcas deportivas. Y aún los mejores tiempos no habían sido mostrados. En el Mundial de Berlín 2009 se encargó de fortalecer la teoría de que los cronómetros que paró en China podían ser mejores. 

 

En la final de los 100 metros dejó el tiempo que aún nadie se ha acercado, 9.58 segundos. Y por si fuera poco lo que había logrado en los 200 metros de Beijing, dejó la marca mundial en 19.19. Una total locura.

 

Posteriormente, dos años después Bolt vivió su “peor” momento en la élite del atletismo, en el Mundial de Daegu, Corea del Sur. A pesar de que ganó los 200 metros y el relevo 4x100, el problema estuvo en los 100, en los que quedó descalificado por una salida en falso.

 

Llegó a Londres 2012 haciendo unos tiempos mediocres para clasificarse. Bolt declaró que no estaba en su mejor estado de forma. Todo quedó en palabras. Volvió a ganar oro en todas las pruebas. 

 

Es decir, 100 metros en 9.58 segundos (récord olímpico); 200 metros sin ningún tipo de problemas y en el relevo 4x100 Jamaica impuso una nueva marca mundial de 36,84 segundos.

 

El trabajo lo volvió a repetir como si fuese algo común, pero Bolt ya había hecho historia. Se convirtió en el primer atleta en ganar en Juegos Olímpicos consecutivos las medallas de oro en 100 y 200 metros, y además le agregó el oro en 4x100.

 

El final de la leyenda

De sus propias palabras se sabe que estos Juegos Olímpicos de Río 2016 será los últimos que compita, aunque pudiera llegar a Tokio 2020 quizás como corredor del relevo 4x100, así como lo hizo Asafa Powell en Brasil.

 

Pero todo indica que lo último que se vio en una cita olímpica del velocista más grande de todos los tiempos fue el relevo 4x100 que corrió el viernes pasado por la noche, cuando Bolt se encargó de separar una carrera que venía pareja hasta el remate de la gran figura del equipo jamaiquino.

 

Como de costumbre, en Río, el gran Usain disfrutó como él sabe cada una de sus carreras, pero no solo las gozó, sino que las ganó todas sin inconvenientes, siempre con gran margen.

 

El vacío que dejará Bolt en el atletismo será muy grande, los organizadores de Tokio 2020 deben estar pensando cómo hacer interesante la prueba sin tener a la gran figura. Bolt se va con la otra leyenda olímpica, el nadador Michael Phelps.

 

El testigo en el atletismo es posible que le quede al sudafricano Wayde van Niekerk, quien aniquiló en Río el récord mundial de 400 metros planos de Michael Johnson de 1999.




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