Primicia, Primero y Mejor. Noticias del estado Bolívar Primicia, Primero y Mejor

Primicia, Primero y Mejor. Noticias del Estado Bolívar Primicia, Primero y Mejor

El arte de ser familia

Amate y apóyate a ti mismo solo así caerán las caras del miedo y quedaras libre � Cortesía de Salud180


LAS CARAS DEL MIEDO
 
Nuestra capacidad de ser padres y enseñar a los hijos a gerenciar sus emociones parte del como nosotros mismos ejercemos tal gerencia en la vida propia. 
 
Muchas veces actuamos en automático ante la expresión de las emociones limitando esa capacidad intrínseca creativa y ecológica con la que nacemos. En nuestra vida el miedo es muchas veces el protagonista que nos ata y dirige a mantener comportamientos como dependientes emocionales. 
 
 
Apoderarnos de la historia personal parte de encarar conscientemente esos pequeños o grandes monstruos del miedo que residen en el interior de cada uno y que forman parte de los comportamientos inconscientes y dolorosos que rigen el accionar en distintos momentos de la vida.
 
 
El miedo muestra distintas caras, tiene muchas facetas y cada hombre y mujer posee sus propios miedos. Desde cualquiera de sus caras nos escudamos otorgándole el privilegio de orientar nuestra vida. 
 
 
Una de estas caras que muestra el miedo y que manifestamos a través de nuestra conducta, es la RESISTENCIA; ciertamente como seres humanos existe la tendencia a resistir a aquello que tememos. Esta cara del miedo se presenta cada vez que estamos ante la demanda del cambio y nos escondemos y vemos el entorno y  cada circunstancia como amenazante. Se presenta en la Resistencia a avanzar, a envejecer, a ceder, a aceptar la realidad, resistencia a todo lo que implique riesgo, cambio o pérdida del control; desde aquí entonces la persona busca hacer responsable a otros de lo que le ocurre. Quien vive tras la cara de la Resistencia siempre se queja, anda de mal humor, ante todo tiene un cuestionamiento, nunca se siente a gusto, es muy negativa. Si eres tu uno de los que están tras el rostro de la 
 
 
Resistencia, la única manera de vencerla es lanzándote, si así mismo como lo lees, lanzarse implica ampliar las fronteras de tu territorio de seguridad, al hacerlo por supuesto los temores se cruzaran en el camino, porque salir de la zona de confort alborotará el temor a lo desconocido. Despojarse de esa cara debe hacerse con mucha suavidad, paciencia y amor; recuerda que durante mucho tiempo ha sido la capa bloqueadora y protectora de tu ser. 
 
 
Otro de los rostros que nos muestra el  miedo es la ADICCIÓN y no me refiero únicamente a drogas, alcohol, existe una gran variedad de comportamientos adictivos que conectan con nuestros temores más profundos como lo es a trabajar en exceso, comer sin control, a la promiscuidad,  al caos y la calamidad, entre otras. Muchas veces se tiene la tendencia de  esconder esos miedos detrás de una adicción para huir, ser adictos es desconectarse por lo menos un tiempo y no apoderarse de la propia vida. Reconocer desde nuestro interior que no somos culpables de nuestros temores, pero si los responsables de decidir cómo y qué hacer para transformarlos; entonces desde esta instancia podremos llegar a desarrollar habilidades que nos permitan disfrutar del don de la vida sin ponernos en riesgo.  
 
 
LA ENFERMEDAD es otra de las caras del miedo, muchas veces es tan solo una expresión auténtica de sentimientos reprimidos, nuestro cuerpo busca comunicarse con cada uno de nosotros a través de diversas señales y síntomas a los que por lo general, no le prestamos atención. Y esta es una forma brutal de resistencia de carácter social y cuyo fin es lograr la compasión de otros. Esto no quiere decir que no existan causas orgánicas, biológicas que predispongan a enfermarse, sin embargo, se debe prestar atención a cómo y por qué me enfermo. Muchas veces ante aquellos sentimientos no explorados afloran síntomas físicos; y la enfermedad puede servir para huir del enfrentamiento, del conflicto o para captar la atención; de igual manera el miedo puede llevarnos a enfermar cuando creemos que si no estamos disponible para todos dejaran de querernos y nos abandonaran. Reconocer este rostro del miedo nos permite ser compasivos y bondadosos con nosotros mismos. Ama tu cuerpo, reconoce tu necesidad de descanso, que te afecta préstale atención y ocúpate.  
 
 
LA FATIGA es también una cara del miedo. Reprimir los sentimientos causa agotamiento, cansancio;  reprimir es acumular emociones, heridas, rencores, desilusiones y que a lo largo del tiempo se van convirtiendo en una gran montaña dentro de nosotros. Evadir lo que sentimos y experimentamos es mucho más laborioso para nuestra mente que reconocerlos y asumirlos porque desde este último paso nos liberamos; contener por su parte nos hace pesados. La fatiga es entonces la traducción que hace el cuerpo y la mente sobre los sentimientos que albergamos en cada uno. 
 
 
El SÍ A TODO forma parte de las caras del miedo, ese que te lleva a ceder siempre ante las demandas ajenas, a que el otro esté bien por encima de ti y que traduce la profunda necesidad interna de ser aceptado, reconocido y de ser valorado, decir SI incondicional es temer al rechazo, al abandono, es huir de la confrontación a veces vital para defender nuestro espacio personal. 
 
 
Nos educan para ser Buenos, desde esa creencia debemos ser incondicionales con los demás. Esto puede convertirse en comportamiento por costumbre o como una vía de prodigar necesidades no conscientes que están enmarañadas en el interior de nosotros y que no nos permiten elegir y actuar diferente. 
 
 
Cada una de estas cara muestran el área interna a trabajar, la responsabilidad es absolutamente propia, te invito a examinar tus miedos, detállalos, analízalos y permite aflorarlos, solo así los reconocerás y te ofrecerás la oportunidad de adoptar conductas positivas que disiparan tus miedos y podrás romper el ciclo que te mantiene bloqueada. 
 
 
Amate y apóyate a ti mismo solo así caerán las caras del miedo y quedaras libre. 
 
 



Leido: 353

MÁS RELACIONADAS


comments powered by Disqus





El arte de ser familia